
Pidió tres cotizaciones de gastos médicos mayores para su empresa. Llegaron tres números muy distintos entre sí. Ninguna de las tres aseguradoras vio su nómina.
Esos números no son propuestas. Son estimaciones hechas con promedios de mercado, y la diferencia entre esa estimación y la prima real aparece hasta la renovación, cuando ya firmó.
Por qué el colectivo se cotiza distinto que el individual
En una póliza individual, la aseguradora evalúa a una persona: su edad, su historial, su declaración de salud. El cálculo es directo.
En un colectivo evalúa un grupo, y un grupo no se comporta como la suma de sus integrantes. Lo que la aseguradora está midiendo es la probabilidad de que, en un año, alguien de esa plantilla tenga un evento costoso. Esa probabilidad depende de cómo está armada la plantilla, no de cuánta gente hay.
Dos empresas de veinticinco personas pueden recibir primas con treinta por ciento de diferencia. No porque una negocie mejor, sino porque sus nóminas no se parecen.
Y esto no es un nicho pequeño del mercado.
El GMM colectivo es la forma normal de tener seguro en México
Vale la pena dimensionarlo, porque cambia cómo se debe negociar.
La Comisión Federal de Competencia Económica documentó que el 71 por ciento de los seguros de gastos médicos mayores en México se adquiere a través de empresas y organizaciones como prestación para sus empleados. El mercado vale 92 mil millones de pesos al año y cubre a 13 millones de personas (COFECE, Estudio de competencia y libre concurrencia en seguros de gastos médicos, diciembre 2022, consultado el 31 de octubre de 2026).
Dicho de otro modo: siete de cada diez personas aseguradas en este país lo están porque su trabajo lo pagó. El colectivo es la vía principal por la que este país se asegura.
Eso significa que la aseguradora tiene mucha más experiencia cotizando grupos que usted comprándolos. La asimetría se corrige con datos.

El dato que casi todos entregan mal
Cuando una empresa pide cotización, casi siempre manda lo mismo: número de empleados y edad promedio.
La edad promedio es el dato que menos sirve de los dos.
Una plantilla de veinticinco personas con edad promedio de 38 años puede ser veinticinco personas de entre 35 y 41. O puede ser quince de 28 y diez de 53.
El promedio es idéntico. El riesgo no se parece en nada, porque la curva de costo médico no sube de forma pareja con la edad: se dispara en tramos.
Ya vimos por qué el colectivo se calcula distinto y qué tan grande es el mercado. Ahora el punto al que iba todo esto.
Por qué el promedio se siente correcto
El promedio tiene algo que lo hace convincente: resume. Una plantilla entera cabe en un número y ese número se puede comparar contra el del año pasado o contra el de otra empresa.
El problema aparece cuando lo que se está midiendo no crece de forma pareja. El costo médico esperado de una persona de 30 años y el de una de 55 no se diferencian en proporción a los años que las separan. Se diferencian en múltiplos, y el salto no ocurre de manera gradual: se concentra en tramos.
Por eso dos plantillas con la misma edad promedio pueden tener costos esperados muy distintos. El promedio las iguala sobre el papel y la realidad las separa en la renovación.
Ya vimos cómo se calcula un colectivo, qué tan grande es el mercado y por qué el promedio engaña. Falta el dato que sí sirve.
La distribución por tramos es lo que mueve el número
Esto es lo que cambia el número y casi nadie lo entrega.
La aseguradora no necesita su edad promedio. Necesita cuánta gente tiene en cada tramo de edad, separada por sexo. Con eso arma el cálculo real en lugar de recargarse en supuestos de mercado.
Y los supuestos de mercado siempre juegan en contra de alguien. Si su plantilla es más joven que el promedio del sector, una cotización hecha con promedios le cobra de más. Si es mayor, le cotiza de menos y el ajuste llega en la renovación, cuando moverse ya cuesta.
Un tabulador de nómina por rangos cabe en una hoja de cálculo y se arma en veinte minutos con lo que ya tiene en recursos humanos. Esos veinte minutos son lo que separa una propuesta de una estimación.

Lo que conviene entregar
Cinco columnas, sin nombres y sin datos médicos, así que no hay problema de privacidad.
Rango de edad en tramos de cinco años, de 20-24 hasta 65 o más.
Sexo, porque la siniestralidad esperada difiere por tramo.
Cuántas personas hay en cada combinación.
Si incluye dependientes y cuántos, porque un colectivo con cónyuges e hijos es otro riesgo.
Rotación anual aproximada, porque una plantilla que cambia mucho se comporta distinto a una estable.
Con esa hoja en la mano, tres aseguradoras cotizan sobre la misma base y por fin las tres cifras son comparables. Sin ella, está comparando tres suposiciones.
El siguiente paso
Si ya tiene cotizaciones sobre la mesa y los números no se parecen entre sí, lo más probable es que estén calculadas sobre supuestos distintos y no sobre su empresa.
Mándeme el tabulador por rangos y le preparo el diagnóstico sin costo: qué está pagando de más, qué quedó subestimado y qué va a pasar en la renovación. Si después de verlo resulta que lo que tiene está bien, también se lo digo.
Pida el diagnóstico para su empresa
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje del GMM en México se contrata a través de empresas?
El 71 por ciento, según el estudio de la COFECE publicado en diciembre de 2022. El mercado vale 92 mil millones de pesos al año y cubre a 13 millones de personas.
¿Por qué la edad promedio no sirve para cotizar un colectivo?
Porque el costo médico esperado no sube de forma pareja con la edad: se concentra en tramos. Dos plantillas con la misma edad promedio pueden tener costos esperados muy distintos, y el promedio las iguala en el papel mientras la realidad las separa en la renovación.
¿Qué datos debo entregar para una cotización real?
Un tabulador por rangos de edad de cinco años, separado por sexo, con el número de personas en cada combinación, si incluye dependientes y cuántos, y la rotación anual aproximada. Sin nombres ni datos médicos, así que no hay problema de privacidad.